Las metas y los sueños llegan a alcanzarse no con grandes saltos sino con pequeños pasos y cuotas de fe. En el perseverar esta el camino a lo que se anhela. No es bueno empezar varias cosas a la vez y todas ellas con el mismo grado de gasto o entrega, tarde o temprano alguna quedara sin concretarse y ello acarreara dolor y frustración.
Cuando era muy chico e iba a la escuela primaria tenía una maestra que siempre decía: “la gota de agua orada la roca”.
Esto se me gravo para siempre y luego comprobé con el paso del tiempo y bíblicamente también, es que son las pequeñas y constantes gotas de agua que caen sin cesar que pueden ir haciendo un pequeño orificio en una dura roca. Esto aun puede verse en los manantiales que fluyen en las montañas y que con el paso del tiempo han aparecido espontáneamente sin que nadie tratara de que esto suceda.
Esto nos posiciona en el verso bíblico que dice: “Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”, 1 Corintios 1:25.27.
Tanto la gota de agua como la dura roca son parte de la creación de Dios, entonces solo el Dios Omnipotente puede hacer que lo débil que El creo venza a lo fuerte. Este principio natural se identifica con lo espiritual, porque si algo tiene nuestro Padre celestial es su coherencia y su perseverante fidelidad en mostrarnos que si estamos unidos a El, todo lo podemos.
El perseverar en buscar de la fortaleza de Dios en nuestras vidas es el buen comienzo para poder concretar el sueño anhelado.
Aun en los momentos de soledad, de desanimo debemos seguir perseverando con suma constancia, muchas veces el no ver el horizonte nos hará caer rendidos a los pies del Padre para ser nuevamente fortalecidos y demostrar así que lo débil de Dios es mas fuerte.
El poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad, no importa el costo del sueño lo que importa es cuanto nos rendimos ante Dios para ser revestidos de su poder creativo, si nos rendimos mucho entonces logramos ser como una gota de agua que perfora el muro que el enemigo trata de ponernos delante.
Es preferible ser una gota de Dios y no un gran tanque de agua aprovisionado por el espíritu del mundo, amen.