El agua ha estado relacionada con el hombre desde sus orígenes, sin ella no es posible la vida en ninguna de sus formas ya sea humana animal o vegetal. En el libro de Génesis capítulo 1, vemos como el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, o sea que Dios puso el agua como un principio anterior a su creación, por lo tanto el agua no es patrimonio del hombre sino de Dios, el la creo, el hombre la malgasto y contamino. Luego que el hombre cayera de la gracia o favor de Dios, por haber desobedecido la ley de no comer el fruto prohibido, entro a la raza humana el germen del pecado que fue pasando de generación a generación, esto trajo una degeneración del individuo que se volvió corrupto y violento. Fue en tiempos en que vivió Noe, llamado el pregonero de justicia por su predica sobre el juicio que vendría en aquel tiempo y donde solo el junto a su familia fueron aptos para ser rescatados del Diluvio Universal, en ese cataclismo el hombre antiguo pereció por el juicio del agua que envió Dios y el mundo fue purificado creando así un nuevo horizonte. A pesar de ello el hombre a lo largo de los siglos ha tenido todo tipo de experiencias y rencillas por el control del agua, sin embargo no la ha cuidado como debía. Hoy transitando este ajetreado siglo 21 el agua entra nuevamente al escenario mundial debido a que esta siendo escasa para alimentar a los millones de habitantes que contiene nuestro planeta. Se prevén nuevas guerras como consecuencia de este flagelo que viene por la escasez de agua. Las estadísticas rebelan que el 42 por ciento de la población mundial unos 2600 millones de personas carecen de saneamiento por la escasez del agua, estos se encuentran en las regiones pobres del África, Asia y América Latina. La falta de higiene por ausencia o contaminación del agua, trae aparejada otras consecuencias en el rebrote de enfermedades, los niños quienes son los más débiles y vulnerables por lo tanto reciben el mayor sufrimiento. Por supuesto esto también se da en el marco donde el hombre no tiene voluntad política para derivar recursos en la mejora de la calidad de vida de estos millones de sedientos, las reservas económicas las usan en otras conveniencias, fomentando guerras por intereses impíos y descuidando a estos desprotegidos. Según un estudio de Unicef, cada año mueren alrededor de unos 1,5 millones de niños menores de cinco años por falta de higiene o saneamiento. A donde nos conduce este oscuro panorama, tendrá una salida posible esto, la ONU a declarado la década del agua que va desde 2005 al 2015 y a partir de noviembre de este año 2007 comienza el “año del saneamiento”, será factible llegar a cambiar tan terrible y desastroso rumbo, ni aún las Naciones Unidas son optimistas, creen que no se lograran grandes cambios a pesar de sus esfuerzos por concientizar a los poderes mundiales. Ellos realmente no están interesados en que esto suceda, la Biblia ya lo registro hace cientos de años, en el libro del Apocalipsis están escritos sucesos catastróficos que incluyen la falta de agua, el mismo Señor Jesucristo predijo que la maldad se multiplicaría y que enfriaría el amor de muchos, es precisamente esta falta de amor, de misericordia en acción que produce la devastación. El flagelo viene también como resultado de la devolución que da la naturaleza por medio del cambio climático, que a su vez ha sido producido en gran manera por la mala administración de los recursos energética creados o usados por el hombre, la tala indiscriminada de árboles, ha fomentado el avance de los desiertos en zonas inesperadas, mientras que otras regiones se ven invadidas por imprevistas inundaciones. Esta alteración en el planeta es el síntoma de un futuro muy desalentador para la humanidad global, donde estará puesta la mirada o la esperanza de salvación, a quien buscar para recibir el pronto auxilio sino a Dios, el tiene la respuesta no para el hombre global sino para el individual, usted que lee este artículo debe darse cuenta que pronto sucederá lo inesperado, donde se refugiara, de donde recibirá fortaleza anímica, espiritual, saneamiento para su alma sino del agua que proviene de Dios, Jesús dijo “ Si alguno tiene sed, venga a mi y beban, El que cree en mi, como dice la Escritura de su interior correrán ríos de agua viva” San Juan 7:37.38 Esta problemática mundial, no es otra cosa que el “ principio de dolores” que dijo Jesús en Mateo 24, es el acelerado proceso que conduce a la Gran tribulación, “el fin del agua esta marcando el fin del tiempo humano”, eso esta profetizado, el cristiano genuino, verdadero, el que esta persuadido a creerle a Dios y su Palabra a pesar de todo, sabe que el agua de esta tierra se acaba porque pronto llega el agua celestial, donde el río de Dios sale desde el mismo trono justo del Rey de Reyes y Señor de Señores, Jesucristo quien retornará luego del periodo de siete años de sufrimientos para hacer verdadera justicia, sométase hoy mismo a ese reino que por ahora es espiritual y que pronto será también terrenal. Dios le bendiga. J C Aguirre